diumenge, 11 de novembre de 2012

Son Rapinya

 Primero hay que querer. Tener actitud. Comprometerse.

 ¡Ten actitud!
La actitud y el compromiso como la mayoría de los entrenadores las entienden son, probablemente, dos de los aspectos más importantes de un entrenamiento o un partido.

 No importa tanto lo que se hace, sino como se hace.

 Examínate, ¿cuál es tu actitud?
En un entrenamiento...
Se empieza a entrenar antes de empezar, llega pronto. Sal a la cancha con tiempo e ilusión.
Desde el primer momento concéntrate. Debes estar intenso. Aprende, ensaya, pruébate... mejora tus recursos y mejorarás tu rendimiento.
Se juega como se entrena.

Durante el entreno no escatimes tus esfuerzos, colabora con tus compañeros, pregunta lo que no entiendas. En los tiempos de pausa: escucha, observa y reflexiona sobre tus actuaciones.
Valora tanto tus errores como tus aciertos, de todo puedes sacar provecho.

En un partido... todos solemos estar bien de ánimos y tener una buena actitud cuando las cosas van bien; cuando somos las estrellas de nuestro equipo y ganamos nuestros partidos.
Pero la actitud va más allá de eso. ¿Cuál es nuestra actitud cuando el equipo está perdiendo, cuando los árbitros te defraudan, cuando tus compañeros no te pasan el balón, cuando estás en el banquillo o cuando tu entrenador te está increpando por algo que por ti no es justo?

Una buena actitud es verte por adelantado, con los ojos cerrados, jugando al máximo de tus posibilidades en toda clase de situaciones adversas y, haciendo de veras, lo que estas situaciones demandan.

DEFENDER es querer, saber sufrir, trabajar para el equipo.
Defiende intenso, con agresividad, pero sin transgredir el reglamento. Y evita las sanciones, sobretodo en los últimos minutos de cada tiempo. En esos momentos debemos estar todas juntas.
 Protege las zonas sensibles del área, oriéntate adecuadamente, mueve tus piernas y utiliza el tronco y los brazos para interceptar balones y al contrario. En defensa no hay descanso.
 Ten cuidado en especial con los pivotes. Defiende duro. Que no reciban balones. Que no jueguen cómodos. Anticípate, lee e interpreta el jugo, adáptate para ser eficaz.

 Muchos entrenadores cuando hablan de los buenos jugadores, alaban sus cualidades en el juego del ataque y su inteligencia táctica. Sin embargo, no consideran este último factor como fundamento del buen defensor.

Tomar decisiones rápidas, eficaces, anticiparse, adaptarse, disminuir las posibilidades del contrario, hacerle dudar, desestabilizar su técnica, provocar errores, hablar... y hacerlo todo simultáneamente es ser inteligente. Es defender inteligentemente. Hablar en defensa es comunicarse, es ayudarse recíprocamente, es ser uno más defendiendo.
 Cambia rápido de rol. Contraataca con velocidad. Ayuda a subir el balón. Debes ser un apoyo efectivo y apoyarte en tus compañeros si eres tú quien lleva el balón.

En ATAQUE  peligroso.
 Recibe el balón en movimiento, elige bien tu trayectoria y mira a la portería. Ataca decididamente y busca la posibilidad de lanzamiento. De esta manera serás un peligro: moverás y atraerás la atención de uno o más defensores. Luego decide con rapidez y con eficacia:

• Lanza si tienes posibilidades: buena orientación, distancia adecuada, ángulo de tiro y poca oposición.

• Si no puedes lanzar observa la posibilidad de superar al defensor, engañarle con alguna finta o pasar a un compañero. ¡Pero que no te hagan falta!

• Si no puedes… juega en equipo: HAZ PELIGROSAS A LAS DEMÁS.

• Crea ventajas para tus compañera/os, se generosa/o, trabaja para el grupo.

• Es muy importante que no retengas excesivamente el balón con acciones
largas en el tiempo y gestos innecesarios.

• Asegura la posesión, la continuidad y haz jugar a los demás. ¡Somos un equipo!

 También puedes -y debes- crear peligro sin balón.
Anticípate, oculta tus intenciones, sorprende al rival, engaña, arriesga... hagas lo que hagas, trata de engañar y ocultar tus intenciones al contrario, y ten en cuenta que él hará lo mismo.
¡Debes ser una amenaza constante en ataque!

Y... ¡DIVIÉRTETE!
 El balonmano, a parte de ser un deporte, es un juego, y por lo tanto debe ser divertido.
Pero jugar a balonmano también es comprometerse al máximo: a jugar, a competir... aunque sea divertido. El resultado solamente es una consecuencia de la competición, intenta ganar pero ten en cuenta que puedes perder. Por tanto, no valores tu actuación en función de victoria o derrota. Utiliza otros criterios: actitud, aciertos, errores, buen juego... Utiliza tu progresión, el haber mejorado como jugadora y el haber mejorado en equipo.
 Y recuerda que aceptar la derrota no es conformarse con ella; trabaja para mejorar y ganar la próxima vez. Cada partido te brinda una oportunidad para ganar y aprender. 

Valora tus errores como base de tu mejora.
Juega tus partidos cometiendo cada vez menos errores. Te hará cada vez más fiable, te dará seguridad para ganar y eso significará superar a tu máximo rival. Antes de jugar, supérate a ti mismo.
Compatibiliza tus estudios con el entrenamiento y los partidos. Organízate.

Cuando hagas balonmano hazlo al 100% y olvídate de todo lo demás.
Cuando estudies, hazlo al 100% y olvídate del balonmano.

Crea el hábito de intentar hacerlo todo al máximo, con pasión, un poco mejor cada día. Si mejoras un 1% cada día, al final del año habrás mejorado un 365%, y eso es mucho.
Y termina tus entrenamiento y partidos convencido de haberlo dado todo.


NO PREGUNTES QUÉ PUEDE HACER POR TI EL EQUIPO.
PREGUNTA QUÉ PUEDES HACER TÚ POR ÉL.


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