dijous, 16 de febrer del 2012

Ç

Soy de esa clase de personas que comen cuando tienen hambre, no cuando es hora de comer. Que yo vivo el ahora, y el ahora me obliga a amarte con locura. Aún no se lo que haré mañana y me preguntáis qué quiero ser de mayor, ¡no lo sé! Permitidme deciros algo:


Que vosotros tengáis cada puto segundo de vuestra vida planeado,
no quiere decir que yo también tenga que hacer lo mismo.

Que vosotros creáis en los siempre, no quiere decir que yo también, así que perdonadme si me río cuando prometéis un siempre que no llega ni a la esquina de enfrente.

Que vosotros creáis en los finales felices lo respeto, pero no esperéis que comparta vuestras opiniones.
De hecho... no creo en los finales, y tampoco creo en la felicidad al 100%, siempre hay algo, por muy microscópico que sea que no nos deja dormir por las noches.

¡Respeto vuestras opiniones, de verdad que lo hago! Pero no puedo evitar reírme cuando oigo a gente malgastar la palabra amor cuando la realidad es que no siente absolutamente nada. Estoy harta de ver a gente que lo único que sabe es buscarle defectos a todo cuanto ven, cuando en realidad lo único que hacen es intentar que nadie se fije en los suyos propios, porque la verdad es que no son más que personas débiles y asustadas que a lo que más temen es al rechazo. Estoy harta de la hipocresía que camina a nuestro alrededor, del egocentrismo de las personas, del "mirar por encima del hombro" que me trae alguna gente.

Y se que millones de veces soy yo la que lo hace, se que soy la persona que más se equivoca del mundo y la más torpe del universo, pero la que más rectifica de la galaxia; y no intento presumir, sólo os invito a hacerlo. Os invito a rectificar porque por muy bajo que hayas caído, el volverte a levantar es lo mejor que te puede pasar, el superar cualquier obstáculo te da fuerza, cree en ti mismo y todo irá sobre ruedas.

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